lunes, 9 de agosto de 2010

Cuando era un chiquillo…

qué alegría, jugando a la guerra noche y día…

(sonido de disco de acetato o vinilo siendo bruscamente interrumpido)

Por algún motivo me ha dado por recordar mi niñez, uno que otro detalle y por algún motivo me ha dado por compartirlo con ustedes.

este es primero:

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En realidad no pasó así, yo nunca intenté modificar las boletas de la escuela. Lo que recordé y que por algún extraño motivo relaciono a esta imagen es que hubo una ocasión, cuando cursaba el tercer grado de primaria, en que la maestra me puso una nota en mi cuaderno en la que decía que era flojo y que no hacía la tarea ni en clase ni en la casa y debía regresar con la nota firmada por alguno de mis padres. Antes de mostrársela a mi mamá, mi coraje ante tal descalificación por parte de la maestra fue tal que escribí abajo de la nota:

NI QUE MIS PATADAS

En lugar de: “ni qué ocho cuartos”. Mi jefa me regañó y firmó la nota, lo peor fue que la maestra también me regañó y me pidió que llevara a mi madre a la escuela, pero ella no tenía tiempo de ir debido a su trabajo. Por fortuna la maestra lo entendió y me dejó en paz.

No es que fuera flojo en clase, era lento y me desesperaba que apenas iba a la mitad de las tareas cuando los demás ya habían terminado o estaban por terminar, de manera que cuando la mayoría entregaba la tarea o cuando era hora de hacerlo, la maestra iniciaba otra actividad. Llegaba el momento en el que simplemente desistía de continuar, no le veía caso a que me dejaran una tarea si no me iban a dejar terminarla.

El otro aspecto de mi niñez que me ha llegado a la memoria es este:

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En realidad en aquel entonces, aunque podía hacer un split completo, no sabía que era capaz de hacerlo y todavía no practicaba artes marciales, pero en la primaria, desde el primer año ya estaba envuelto en peleas y muchas!! Los niños eran mayores que yo: me tuvieron que sacar del kinder demasiado pronto porque las maestras ya no sabían que hacer conmigo y tuvieron la genial ocurrencia de recomendarle a mi padre que intentara hacerme ingresar en la primaria. Mi padre no siguió esta recomendación, sino que intentó inscribirme en otro kinder, pero como en este país es un gran pedo meter a un chamaquito en el kinder, yo creo que es casi tan difícil como ingresar en un posgrado de ecosur, no había cupo en ningún kinder y habló con el director de la primaria a la que asistían mis hermanos: la maestra de primer grado sugirió que se me dejara entrar como oyente.

Resultados:

1. Tras una observación de mi conducta en el salón de clases y mi participación, la maestra concluyó que estaba lo suficientemente maduro para la primaria.

2. Era eso, o esperar a que se abrieran las inscripciones para el kinder y hacerme repetir tercero.

3. Los niños de 6 años no entienden que chingados es un oyente y los aliena que un niño entre a medio año y que además sea más chico.

4. A la maestra le recagaba que los niños no escribieran el número nueve así: 9.

5. A los niños de 6 años les RECAGA que un niño de 4años y medio tenga la genial ocurrencia de ofrecerse para escribir el número nueve en el pizarrón.

6. A los niños de 6 años les recontra patea los cojones, el hígado, los riñones, los dos pies y la nariz (como en un awesome combo) que un niño de 4años y medio que tuvo la genial ocurrencia de ofrecerse para escribir el número nueve en el pizarrón lo escriba bien y ellos no.

Así pues, ya se imaginarán las chingaderas a las que fui sometido. En aquel entonces no era un gran peleador y tampoco era valiente, pero no entendía de esas cosas de masa y de direfencias de estatura, peso, alcance, etc, simplemente me cabreaba y me lanzaba al ataque. Decir que aquello era pelear era mentir: yo casi siempre salía ileso.

Hasta que llegó quien me aguantara los chingadazos. Me gusta pelear, pero por deporte!! En realidad es una lucha contra uno mismo, en la que se lucha que el instinto no salga y no domine. En cambio pelearme por conflictos con otra persona, pelear por mi vida no me gusta, es muy angustioso, esas peleas no las disfruto.

Carajo, pues así fue parte de mi infancia. No cabe duda que desde entonces era un cabronazo.

10 comentarios:

ulysses dijo...

yo no me metí a los putazos nunca, siempre me dije: hay que ganar una guerra, antes de que esta comience, pura diplomacia el ulysses. saludos.

José de la Cruz dijo...

Y yo que nunca me he metido en pedos. Siempre he sido niño bueno :D

Panchip (antes Pancha Pantera) dijo...

Ya el último párrafo me sonó al club de la pelea... chingonazo Ben!

SAludos!

Panchip (antes Pancha Pantera) dijo...

Jojojo por cierto, yo siempre he querido escribir el 9 así y no me sale... :(:(:(

El Signo de La Espada dijo...

ulysses:

cálmate Sun Tzu!!! jajaja pero es cierto

José de La Cruz:
Te creo, cuando nos conocimos vi que tenías carita de buena gente.

Panchip:

el club de la pelea?? jejeje, tendré que ver esa película otra vez. POr cierto, qué bueno que eres chica y que ya no tieenes seis años jejeje

rockcommel dijo...

La canción de Roberto Carlos me recuerda el KARAOKE, es de las pocas que me salen más o menos, a escepción del coro en donde la canción eleva de tono.
Y las broncas infaltiles de la escuela, mmm. siempre salia majado.

Talamentes dijo...

Has peleado por tu vida? es material para un buen post, no crees?

MoKa Mola dijo...

Lo mejor es la parte 3:
"3. Los niños de 6 años no entienden que chingados es un oyente y los aliena que un niño entre a medio año y que además sea más chico."

Jajajajaja
Cómo me he reído con eso.

Si uno no puede hablar aún bien ¿qué hace? ¡PELEA! Jajajaja.


No cabe duda: La culpa es de los padres.

¡Saludos!

Zed dijo...

Yo nunca intenté abrirme de piernas... Soy un señorito bien decente, snif...

El Signo de La Espada dijo...

Rockommel:

Puchas, lo peor del caso es que cuando uno pierde a veces llora. Y luego los morritos se burlan de uno más por el hecho de llorar que por perder.

Espero que eso no te haya pasado

Talamentes>:

No, mi estimado, no lo creo. No es algo de lo que me enorgullezca, eso de quitarse de encima a un niño de 10 años con más de 40 kilos, cuando uno tiene 8 años y pesa como 30 o 32; añadiéndole que el cabrón niño de diez años l estaba mordiendó a uno la ceja izquierda, encimando una rodilla en la panza, un codo en el pecho y el antebrazo en el cuello, no, no creo que sea digno de un post.


Lee mis narraciones reteordinarias (en las etiquetas cuentos, casi casi las primeritas) en parte viene ahí.

MOKA:
Y DE LOS MAESTROS!! si las maestras del kinder no hubieran salido con esa jalada, nada de eso me habría sucedido, pero eran una panda de ineptas.

Zed:

Ay compadre ora sí que santitome saliste: wait what?? que sí eras un santito cuando eras niño??

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