miércoles, 19 de agosto de 2009

Recuerdos fugaces del Signo de La Espada

Hola, saludos. A todos les comento que se me chisporroteó postear algo sobre el mal de san lunes. Espero poder hacerlo este domingo, de manera que lo puedan consultar el lunes, por si les pega ese terrible mal.

Así también les comento que la novela va a continuar. Estaba pensando en hacer un post doble en el que el fragmento 2 del capítulo 10 después de los recuerdos fugaces, pero me acabo de acordar que algunas personas eso las confunde y que es mejor para mí dejarlos de un solo tema, así puedo hacer más posts (y quizá atraer más visitas, jajaja)

Bien, eso lo veremos después por ahora vamos a echarnos unos recuerdos fugaces del Signo de La Espada.


1. En alguna noche del año 1991.
Érase que se era el signo de la espada, o sea el Ben, cuando era un morrillo de 7 años. Ya habían pasado dos noches en las que me desperté con cierta dificultad para abrir los ojos creyendo escuchar algún ruido. Esa noche desperté con cierta dificultad para respirar y en cuanto pude abrir bien los ojos vi que sobre mi pecho estaba un cachorro de gato. Una cosa peluda de unos cuantos cientos de gramos maullaba encima de mi pecho y me daba zarpazos sobre la barbilla (sin sacar las garras). Creo que lo que me despertó fue un dolorcillo punzante en la piel del pecho, porque el gatillo sacaba un poco las garras al caminar.

La bestiecilla estaba bonita, un poco desnutrida quizá. Tal vez por eso acudió a mí, para ver si le daba algo de comer. O quizá porque me identificó como infante igual que él. Mi padre entró al cuarto al escucharme hablar con el gato. Me dijo que era la tercera noche que se metía a la casa y que me estaba buscando. Recordé la película "Cat's eye", pero no me espanté, los gatos no le quitan el aliento a los niños y yo no soy asmático ni alérgico a los gatos. "¿Se puede quedar con nosotros?" Mi padre respondió que no. "¿Puedo jugar con él un rato?" y mi padre lo permitió, pero solo por esa noche. Nunca supe de donde venía el gato, ni lo volví a ver por la colonia.

2. Un caluroso mediodía de 1998
Estaba por terminar el segundo grado de secundaria. Desde la mañana, una serie de maullidos se escuchaba desde el otro lado del muro del patio trasero de la casa. Al principio no le presté mucha atención, después fue insoportable escuchar los terribles maullidos de ese bicho, uno se podía dar cuenta de que lo estaba pasando mal. Tomé una escalera de mano y subí a la azotea sobre el baño y en la casa de al lado pude ver al gato maullando. Conseguí un alambre y le hice una especie de canasta en un extremo y lo bajé, estuve cerca de lograr subir al gato, pero a cierta altura el maldito pegó un brinco. Entonces, lo que hice fue cargar la escalera de mano (una escalera de madera de las que hacen los albañiles) y la puse sobre el otro lado del muro (la otra casa estaba deshabitada, nunca duraba más de un mes con personas) El piso del otro lado era más bajo, por lo que me tuve que colgar de la orilla de la pared (en la pate superior del muro había una gran hilera de vidrios rotos para que los ratas no se treparan tan fácil) hasta que mis pies alcanzaran la escalera. Así me bajé y pepené al gato y me trepé con él, me estiré parado sobre el último escaloncito y dejé al gato en la azotea (que no dejaba de maullar) y de nuevo me tuve que colgar del puro bordecito, estirar bien la pata para poderme impulsar bien y subir. Luego tuve que recoger la puta escalera, eso fue lo que más me costó, porque tuve que estirar un chingo los brazos para no caerme clavado en los vidrios.

Total que rescaté al gato y mi padre me felicitó, me dijo: "te felicito, hijo, fuiste muy valiente". Yo simplemente me sentí en la necesidad de hacerlo, ese animal llevaba ahí desde la madrugada, quién sabe como se metió, pero luego ya no se pudo salir. Le di un poco de leche y luego fui a preguntar por el dueño del animal, no me dejaron quedármelo. El gato era de una vecina y se lo devolví.

3. En algún momento de 1989.
ya les conté que me corrieron del kinder? En tercero de kinder me salía de mi salón y me iba con el maestro de primaria (que estaba a un lado) y le decía: "es que quiero aprender letras" a esa fechoría cometida a diario, se sumaban: dos riñas con un güey que era el más alto del salón y se creía mucho por eso. Se llama Salustio. Una vez me iban a expulsar por besar a una niña. Otra fechoría era salirme del salón a la hora que se me daba la gana. Jetearme en hora de clase, quedarme en el patio al terminar el recreo. Fui acusado de escupirle a un chamaquito cuando en realidad yo estaba intentando silbar y se me escapó un chorrito de saliva que le cayó a ese güey por accidente.

Por estos y otros antecedentes penales, le dijeron a mi papá: "Señor ya no podemos tener aquí a su hijo, ya está muy avanzado para nosotros". Mi papá no hallaba donde meter la cara e intentó inscribirme en otro jardín de niños, pero no fue posible. El caso es que hablando con el director de la primaria en la que estudiaban mis hermanos (que también era kinder y secundaria: Cebech no.3.(Centro de educación básica del estado de Chiapas) y gracias a la reputación de mis hermanos como excelentes estudiantes, y a que, según la maestra del primer grado "ya estaba lo suficientemente maduro para la primaria" pues ingresé al primer año de primaria en calidad de oyente poco antes de cumplir 5 años.

Yo estaba entusiasmado y contento, pero oh decepción, en lugar de que me pusieran a escribir como a los demás niños, me pusieron a hacer palitos, bolitas, espirales, rayas, cruces, equis, cuadritos.... cosas que ya de por sí hacía en casa y que me tocaba los cojones. Total que un día la maestra me puso a hacer una tarea de esas de bolitas, y espirales y rayas y demás y me estaba haciendo pendejo y la maestra me dijo: "Benjamín, ya terminaste de hacer la tarea"
"No, maestra" "pues entonces, ¿qué esperas?" y quién sabe por qué le respondí: "el tren de Guanajuato" y la maestra me puso un reglazo en cada mano por contestón. ¿Y creen que se me quitó?

4. Verano de 1992

Já! Eran las añoradísimas vacaciones de verano, ese año fue de perros porque yo creí que iba a reprobar. El caso es que fuimos a Acapulco, como al tercer día fuimos a comer a un restaurant que le gusta mucho a mi padre, ahí me atasqué una milanesotototota con papas y ensalada y además me estaba chingando las papas de mi mamá y ya iba por la segunda limonadototototototooooooooota. Y qué creen? Me wacarié justo cuando mi papá estaba pagando la cuenta. Salimos de ahí todos avergonzados como si nos hubieran corrido jajajaa. Y además le hicimos la parada a una patrulla pensando que era un taxi.

5. A finales 1999
En una de esas que no teníamos clases, ya casi al final del semestre estábamos tragando mergas el Pollo, el Monteinsanos y yo. No recuerdo bien qué pendejada les estaba narrando el caso es que pasó una chica justo cuando yo estaba haciendo un ademán con la mano izquierda y dejé caer esa mano. La chica tenía una bolsa con refresco en su mano izquierda, la bolsa fue ligeramente impactada por mi mano al caer. La chica, al sentir el golpecillo, viró la cabeza y me sonrió diciendo hola. Yo, muerto de pena, le dije: "Hola, disculpa" mientras ella se alejaba con su sonrisa ladrona de suspiros.

Entre el Pollo y el Monteinsanos me decían: "pinche enfermo" y de pinche enfermo no me bajaban porque, según ellos, yo había manoseado a la chava. A lo que yo respondí: "Pero si solo le toqué el refresco!!"

Y mis cuates me dijeron: "¡NO MAMES PINCHE ENFERMO!" Y El Monteinsanos hacía caras de pervertido diciendo: "aaaaarrrh el refreeeescooooo" y culminaba haciendo como que babeaba.....

Culeros. jajajaja


Bien, ojalá se la hayan pasado a toda madre en este blog partidario del atodamadrismo.

11 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Me hiciste recordar mis terrores infantiles con el monstrillo de Cat´s eye. Por eso siempre pensé que era bueno tener un gato junto a uno, por si en la noche asaltaba un mostro de ésos.
Yo tuve siempre la misma necesidad que tú de andar salvando gatos. Estuve a punto de estudiar veterinaria de no ser porque llevé a mi perro al veterinario y no pude tolerar la vista de que lo inyectaran.

Mantovanni dijo...

a huevo!!!! recuerdos fugaces!!!!!!! jajaja, el tren de guanajuato no manches jajajaja tu si te la sabes!!!

Talamentes dijo...

3. Aún no existía el ritalín?

4. En 2004, en Cabo San Lucas, en una jacuzzy colectivo del hotel, estábamos mi esposa, una pareja amiga nuestra y su hijo de uno 4 años; cuando de pronto emergió a la superficie, cual submarino invasor, un mojoncito de buen tamaño que nos hizo saltar de inmediato a todos fuera del agua, nunca se supo quién de los 5 fue el autor...

5. Tocar a una mujer no es una enfermedad que yo sepa...

MoKa Mola dijo...

Buenos recuerdos, tienes alma con los gatos. Recuerdo que en mi caso era con los perros jajajaja, que quebradero de cabeza para los padres jajaja.

No entendí lo del tren de guanajuato... si es solo una respuesta equis, o hace referencia a algo... bu.

Y oye, si ella te dijo "Hola" y te sonrió, entonces no había problema, los otros amigos tuyos de envidiosos.

Saludos.

El Signo de La Espada dijo...

MSW:

Aaaah, méndigo mostrillo!! Le traumó la infancia a medio mundo.

Ah, es que si uno es sensible hay que esconderlo muy bien, porque luego se burlan bien gacho, tanto alumnos como maestros.

Por cierto, te voy a mandar un librito sobre educación de gatos, no más que está en anglaise.

Mantovanni:

jejeje, me pasé de verga.

Talamentes:
3. Sí había, pero a mí me daban tioridazina y si no había, me daban carbamazepina... pero eso ya lo había bloqueado graciaaaaaaas

4. Moraleja, jamás entres a un jacuzzi colectivo.

5.No, no es enfermedad, pero estos cabrones me estaban chingando porque la chica me gustaba y me acusaron de haberle tocada una nalga.

saludos.

Moka:

Bueno, también la tengo con los perros. Pero esa es ootra historia.

Es que no hay tren que vaya directo de Chiapas a Guanajuato, en realidad es el tren de Acapulco (no hay tren que vaya a Acapulco) pero se me cruzaron los cables.

no es que fueran envidiosos, lo que pasa es que me estaban jodiendo porque la chica me gustaba mucho y nunca me peló. Nada más que no lo especifiqué para que no me pegara mi vieja, jajaja, ahora si lee esto me va a madrear.

mayito dijo...

Lo traías pues ya de nacimiento... ¿tendrás hijos? Creo que es hereditable... Aguas... jajaja

Ta.

tooru_magami dijo...

El refresco!!! omg!! le tocaste el refresco a la chava!!!! o.ó
jajaja, mejor dejo la carrilla por que a mi tambien me la hacen... pero con una dona... algun dia contare de lo que se trata xD
Awww tienes historia con los gatos, yo tambien, con gatos, perros, ratas y ratones pero que mala onda que no te hayan dejado quedarte con ningun gato...
Me gustan mucho tus recuerdos fugazes son geniales :P
Da gusto por fin pasearse por tu blog saludos ^^

El Signo de La Espada dijo...

Diminutivo de Mario:

Hereditable?? Qué pasó mi doc? No será hereditario?

Sí, tendré hijos y serán orgullosamente niños índigo como su padre

Aunque por otro lado tendré que ser muy cuidadoso para que los reptilianos no les hagan nada. Por cierto, no eres reptiliano, verdad?



tooru: Sííííííííííí le toqué el refrescoooooooooo(llanto incontrolable)

Muchas gracias por el elogio de mis recuerdos fugaces. ojalá puedas darte vueltas más seguido por aquí.

[MnS] dijo...

- Bien por lo de los gatitos ^^

- Jurame que tu compañerito altote se llamaba así.

- En el kinder que yo estuve me enseñaron a leer y escribir.

- ¿Reprobar en los primeros años de la primaria? Jajaja ¡¿Qué onda con eso?!

Y... creo que esos eran todos mis comentarios.

Ah, sí; guácala por eso de la limonada. ¡Me lo imaginé!

malbicho dijo...

"sonrisa ladrona de suspiros"

andas inspirado signo

El Signo de La Espada dijo...

Monse:

- Gracias.

- Que se me caiga un hueso si no es verdad.

-En mis tiempos eran pocos los kínderes en los que hacían eso. Apenas lo empezaban a hacer, yo aprendí a leer porque mi padre me enseñó con un directorio y mi madre me enseñó a reconocer los caracteres de los anuncios. Pero en el kinder solo recortábamos, pegábamos, cantábamos, pintábamos y echábamos desmadre.

- Aunque no lo creas, habían quienes reprobaban 2do o 3ro. En mi caso, en tercer año me di cuenta de que podía pasar los exámenes sin estudiar y me volví güevón.

- Sí, fue sumamente vergonzoso.

Malbicho:
Yo siempre ando inspirado. Me iba a explayar más sobre la chica, pero mi integridad física correría un grave riesgo, jajaja. Saludos

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