domingo, 10 de mayo de 2009

Tasajo de... no, mejor, ensarto de, no, así no... Pedazo de novela (o Shot literario piratón??)

Saludos, amigos de la blogósfera!!!

No me decidía a darle un nombre adecuado al post, estaba "pensando en tecleado alto".

Como varios de ustedes saben, el autor de este blog está componiendo una novela, por eso la idea de "Shot literario pirata". La verdad no he avanzado mucho, pero me gustaría hacer un sondeo, para ver qué tal voy, así que les voy a dejar una parte de un capítulo, no muy largo que digamos. Después viene otro post, y otro y otro y... bueno, ustedes me entienden. La otra parte viene después... Ustedes me dirán que tal voy, vale? O bien, cómo la ven si pongo un capítulo completo y luego otro capítulo completo?? Ya veremos, por lo pronto los dejo con esto que se llama:

Manada


La noche no cedía terreno al alumbrado público. No había estrella alguna titilando en la inmensidad del firmamento, el oscuro manto de la noche se adornó con nubes.

Rogelio se encontraba sentado en la esquina del colchón planteándose posibles actividades para el siguiente día. De pronto le pareció escuchar pasos y después una voz. A lo lejos, varios pares de pies se movían sobre el asfalto impregnado de arena, lo que producía un sonido de roce casi imperceptible, pero que por alguna razón se escuchaba débilmente en el cuarto de Rogelio. La voz que se escuchaba era de Bernardo. En pocos segundos se escuchó el timbre y risas.

Bernardo, Luís, Homero, Roberto, Gerardo, José y Víctor estaban a la puerta. Rogelio tenía varias semanas sin ver a ninguno de ellos, en especial a Bernardo, no sabía que estaba en la ciudad.

- Quihúbole, pinche maricón.- dijo Bernardo a manera de saludo.

- Qué pedo, pinche fantasma.- dijo Luís.

- Qué pedo con ustedes- dijo Rogelio, sonriente, sorprendido por la inusual extensión de la comitiva que lo visitaba.

Todos tenían un gesto extraño dibujado en el rostro que sorprendió a Rogelio y poco a poco lo hacía sentir más inseguro.

- Abre, puto.- ordenó Homero con severidad.- Sal. –Culminó.

- ¿Qué hacen aquí?- preguntó Rogelio amistosamente mientras salía.

Luís miró a Bernardo y a Roberto al tiempo que Bernardo le devolvía la mirada a Luís y la dirigía a Gerardo, en cuestión de segundos, Víctor, Gerardo y Homero tenían preso a Rogelio.

- Te vamos a partir tu madre.- dijo Luís, sin contemplaciones.

Entre todos levantaron a Rogelio sobre sus cabezas y lo llevaron consigo casi una cuadra y lo bajaron con cuidado.

- ¿Adónde van?- preguntó Rogelio con cierta inocencia, nervioso.

- Vamos a tragar al parque de la prepa.- respondió Bernardo.- Vente.- dijo rodeando a su amigo con un brazo.- ¿Cómo has estado, pinche fantasma?

En cuestión de minutos, Bernardo y Rogelio se pusieron al corriente de las actividades, aventuras, desventuras y pormenores de uno y del otro, entre la oscuridad que parecía ganarle la batalla a las lámparas de la calle, los muchachos llegaron hasta uno de los muchos puestos de hot- dogs y tortas que había frente al parque de la prepa. Para Bernardo era todo un alivio porque en la ciudad donde él había cursado su licenciatura no hacían los hot- dogs como en su ciudad natal.

Todos ellos tenían cerca de doce años de conocerse. Todos estudiaron en la misma secundaria y, a excepción de Gerardo y José, en la misma preparatoria, por eso para ese grupo era una especie de tradición comer hot- dogs en ese parque.

Sin embargo, esa reunión no era casualidad y tampoco lo era la singular vivacidad con la que se llevaba a cabo. Luís y Homero acababan de formar una sociedad pionera en mecanismos electrónicos de seguridad. Gerardo estaba recién graduado de diseño, José era profesor de primaria, Víctor tardaría pocos meses en graduarse de Ingeniería Mecánica, Roberto era ingeniero bioquímico y ya era docente en su alma Mater, Bernardo se acababa de graduar de Ciencias biomédicas y Rogelio tenía varios meses de haber truncado informática.

Rogelio se encontraba un tanto abrumado al compararse con sus amigos, en tanto que Bernardo estaba pasando un mal rato en medio su tesis. Pero no estaban ahí para “ver quién la tiene más grande” a decir de Bernardo, todos estaban contentos de estar juntos como en la escurridiza adolescencia, dejada atrás cada vez más lejos. Todos estaban ahí para celebrar que, a pesar del paso del tiempo y las decisiones que cada uno tomó, ahora eran hombres y seguían siendo amigos como cuando eran niños.

- Además- dijo Bernardo en confidencia con Rogelio.- Todos sabemos que yo la tengo más grande.

Las horas pasaron como hojas arrastradas por la corriente de un río. El grupo caminaba en la calle ya de madrugada, soltando grandes carcajadas, recordaban por qué se habían ganado los motes que tenían. Bernardo era el enfermo porque a decir de muchos estaba loco. Luís era La Sombra o todo lo que tuviera que ver con el color negro, debido al oscuro tono de su piel. Homero era El Valín porque de espaldas se parecía mucho, pero a una escala menor, a otro compañero al que le decían Valón, a Roberto le decían El Muerto por la palidez de su cara, su andar trastabillante y arrastre de pies, así como por la cara de muerto que tenía. Gerardo no tenía mote, a José le decían La Bestia por su corpulencia, a esa fecha tenía la misma estatura y más o menos el mismo peso de cuando lo conocieron. Víctor tampoco tenía mote y Rogelio era El Fantasma por la blancura de su piel y porque se parecía al tío gordo de Gasparín.

En medio de tanta diversión tuvieron la ocurrencia de beber unas cuantas cervezas. Platicaban sentados en una esquina mientras bebían y una bruma se acumulaba en la superficie de las calles. La idea era beber una o dos cervezas para cada uno, pero no quedaron satisfechos. A Bernardo no le parecía buena idea y a Rogelio lo estaban llamando de su casa, porque no avisó a donde iba, Gerardo tenía sueño. Pero esa ocasión no se iba a repetir en mucho tiempo, la ocasión era realmente especial, así que todos tenían ganas de estar despiertos toda la noche divirtiéndose como antaño.

Mientras caminaban hacia la tienda donde compraron la primera ronda de cervezas, Bernardo tuvo una sensación extraña, sentía como si la bruma, esa bruma tan inusualmente espesa, le apresara los tobillos, pero en medio de todo el relajo, le restó importancia a esa sensación.

Justo en el momento en el que Bernardo comenzó a sentir la bruma otra vez, Roberto le dijo

- ¿Ya viste quién vive ahí?- le dijo señalando con su huesudo dedo a una casa.

- ¿Quién?- preguntó extrañado, pronto reconoció el nombre escrito en la pared, era la casa y oficina de su profesor de matemáticas de la secundaria.- Ah, ya se lo llevó la verga- culminó imprimiendo satisfacción en su voz.

En un instante, Bernardo estaba parado a la puerta de la casa de su antiguo profesor, se bajó el cierre y empezó a orinar por toda la puerta, cuando escuchó un ruido, era una lata que Homero había lanzado a la ventana. Ninguno de ellos contaba con que el profesor estuviera despierto, ni esperaron a enterarse, todos corrieron como si los persiguiera un enjambre de abejas.

- ¡Hijos de la chingada!- escucharon a lo lejos, protegidos por la oscuridad. - ¡Bestias!

- Ahí te hablan, Pepe.- dijo Luís y todos se carcajearon.

“Bestias” pensó Bernardo. Eran hombres bestiales, bárbaros y eso le gustó. No eran una horda, eran casi animales a pesar del tiempo y la preparación académica, eran una manada de hombres salvajes. Una manada en la que todas las bestias eran hermanos. Ahora eran bestias a las que casi les faltaba aullar. Caminaban hacia la tienda y el cajero, asustado, los vio entrar caminando como una manada de hienas que merodeaba entre la neblina en busca de una presa.

11 comentarios:

Andrés Borbón dijo...

Me gustó, pero creo que necesitaría leer más para darte una opinión. Es un capítulo breve y por ahora va bien, aunque el ambiente todavía no lo capto. Es lo malo con las novelas, que hasta que vas por la mitad comienzas a sentirte dentro de ellas.

Saludos!!!!

Signo de la Espada dijo...

Andrés:

Órales, en la semana posteo lo que falta del capítulo.

Pero no había considerado lo que dices respecto a como te envuelven las novelas. Ya veremos si el final del capítulo sirve resulta envolvente. Saludos!

LiLitH 2.0 dijo...

.. ajajaj.. esa historia es 'auto-biográfica', vdd.? .. no sé si iia lo posteaste por aqí pero deberías
enlazar cierto video de youtube qe alguna vez me enseñiaste =þ
ii iio creo qe vas bien.

.. aah.! no me ofendo sobre tú comment, al contrario.. para mi es un halago, digo.. iio estudié psicología por 4.5 añios.. ii no tan sólo tomé 'un qurso' como 'otras personas'.. ajajaj.. en realidad, me preoquparía si mi comentario hubiese sonado al estilo 'médico veterinario zootecnista'.. no crees.? O.o .. ad+, es muii difícil qitarse la 'camiseta' al dar una opinión..

.. qe estés bien..
pásala bonito =)

LiLitH 2.0 dijo...

.. por cierto, efectivamente..
esta onda está más rápida ii no trabó la compu.
Gracias.!

=)

mayito dijo...

Las nuevas aventuras de los viejos compadres... Me gustó, pero apoyo la idea de Andrés Borbón. ¡Hay que leer la siguiente parte!

Saludos.

lavega dijo...

Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!

A webo, me gusto como relatas la amistad de los personajes y concuerdo con Lilith, debe tener algo de autobiografico.

Desafortunadamente con el paso del tiempo, los hijos y los convensionalismos sociales todo eso se acaba, justo como pasa en WachMen, donde el único cabrón es Roschard

Signo de la Espada dijo...

Lilis:

"ii no tan sólo tomé 'un qurso' como 'otras personas'" PWNED Marcelino bitchy!! jajajaja

Ei, voy a subir el video, jajajajaja
Y qué bien, le atiné a los cambios!!

Mayito:

Pues no son nada más las nuevas, pero en fin... postearé la siguiente parte en la semana, vale??

lavega:

hombre, gracias, la verdad sí es un poco autobiográfica, pero siempre me quedó la espinita de que pareciera chiste local y no gustara el desmadre.

Espero ser yo el Rorscharc (o como se llame el wey)

jota pe dijo...

-- orales, no se si los estas haciendo en caliente, como por ejemplo te fallan algunos acentos que regularmente nunca te fallan, por ejemplo luis no lleva, y otro que se me perdio pero seria mejor si los dejas descansar y los relees tu mismo, al menos eso hago yo, chambeale! ultimamente hasta el final estas dejando la accion o lo mero mero del cuento, este de entrada esta medio flojon, como de teeneager pero se que se va a componer chicles, jojo!

lavega dijo...

Thx por la explicacion de los genes en los virus...

Almendra dijo...

jajaja. jajajaja... tecleando en voz alta.... jajajaja. si queme hiciste reir.

Me encanta el dialogo, muy terrenal..

Signo de la Espada dijo...

jotape:
pues no lo hice en caliente, si le metí un poco de cacahuate. El acento en Luis me lo puso el word a la de a word... en fin. Al rato le movemos porque ando aquí ilícitamente, jejeje

lavega:
at your service, my friend

almendra:

a veces me sucede eso de teclear en voz alta, sobre todo cuando no me he tomado mi litio...
quiero decir, cuando estoy distraído.

Gracias por la opinión, me resultará muy útil en los siguientes capítulos. Saludos

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